Organizan:

Victorino Mayoral

Victorino Mayoral

¿Qué aporta a Europa la sociedad civil organizada?

La sociedad civil organizada es una de las piezas claves del puzzle europeo. Son los cerca de cien millones de personas que participan activamente en las diferentes ONG de los 27 países, las que conocen de primera mano los problemas y las realidades de los 500 millones de personas que formamos la Unión Europea.

Es imprescindible que su voz sea tenida en cuenta por representar a una quinta parte de la población, y por su experiencia y su conocimiento sobre el terreno, en los problemas diarios de la gente, en su día a día. Así, es necesario que las instituciones reconozcan su papel y su capacidad como eje vertebrador del proyecto europeo, como nexo de unión entre los órganos comunitarios y los ciudadanos.


¿Reflexionar sobre el papel del ciudadano activo fortalece el sentimiento de adhesión al proyecto europeo?

Efectivamente. Todas las personas que de una u otra manera intervenimos en estas jornadas podemos calificarnos como euroentusiastas. Pero somos euroentusiastas no de una Europa cualquiera, no de la Europa de mercaderes y sí de una Europa en la que los ciudadanos sean partícipes de su construcción, del diseño de las políticas y de su devenir. Una Europa en la que el pensamiento y los deseos de sus ciudadanos sean tenidos en cuenta y éstos no sean meras sombras que reciben pasivamente directrices elaboradas por sus mandatarios.

Sin embargo, diferentes encuestas y estudios nos descubren que esta situación ideal dista mucho de acercarse a la realidad. Sirva de ejemplo la relación inversamente proporcional entre la participación en las elecciones al Parlamento Europeo y el aumento del número de competencias de los órganos comunitarios. Parece que algo está fallando y que el mensaje que desde las instituciones se está dando, o no llega a la población o no lo hace de la manera adecuada.

Por tanto, sí que es necesario reflexionar sobre su papel, máxime ahora, cuando la entrada en vigor del Tratado de Lisboa confiere al ciudadano un mayor peso y poder, aumentando su capacidad participativa y fortaleciendo su papel vital en Europa.

La fortaleza y el éxito del proceso de integración europea reside en la capacidad que las instituciones comunitarias y nacionales tengan para hacer que los ciudadanos europeos se sientan partícipes de este camino y no como un proceso que les viene dado desde arriba. Solo si su voluntad es escuchada y tenida en cuenta, se podrá seguir avanzando con paso firme.

Europa está atravesando un punto de inflexión en su historia, derivado de Lisboa. Es el momento para que la sociedad, de la mano del movimiento cívico, conquiste la ciudadanía europea ya que, como demuestra la historia, de la misma manera que crece puede degradarse o quedarse en un mero enunciado formalista.


¿Qué ámbito de acción trabajará la organización a la que representa en las Jornadas Cívicas Europeas 2010?


La Liga y la Fundación Cives organizarán cada una un taller que versará, respectivamente, sobre la educación en valores para la construcción de la ciudadanía social europea y la interculturalidad en el marco de la convivencia civil europea.

Europa, por su propia historia y naturaleza, es un espacio abierto a la convivencia y a la diversidad. Su riqueza reside en la riqueza intrínseca de cada una de sus piezas, en el valor añadido que cada una aporta al conjunto de la Unión.

Solo si los ciudadanos europeos y las instituciones entienden, respetan, y aceptan como suyas las diferentes culturas que conviven dentro de nuestras fronteras, podremos continuar. Será un síntoma claro de que somos una sociedad moderna y avanzada.

Por otro parte, la educación es una herramienta imprescindible para acercar la idea de la Europa social, democrática y defensora de los Derechos Fundamentales a los ciudadanos europeos, a aquéllos que mañana tomarán las riendas de este proyecto.


¿Qué conclusiones desearía que surgieran de este encuentro?


Uno de los principales objetivos que el Comité organizador se ha marcado para este encuentro es que se convierta en un espacio de diálogo y reflexión plural, donde todos los puntos de vista sumen, sean respetados y tenidos en cuenta.

Estoy seguro que, tras tres días de trabajo y fruto de este intercambio de ideas y experiencias, podremos ofrecer a las instituciones comunitarias una relación de propuestas sólidas, concretas y plurales que nos permitan avanzar en la construcción de una Europa social más fuerte e igualitaria, afianzando la identidad y el sentimiento europeo.

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