Carlos Brú
¿Qué aporta a Europa la sociedad civil organizada?
Es ya tópica la alusión al “tejido social” que vertebra y da vida a toda organización política democrática que no quiera verse reducida a una alternancia de partidos políticos aptos para ejercer el poder.
Dichos partidos son imprescindibles pero quedarían acartonados si no fuesen sensibles al pálpito de corrientes “en la calle” que recogen los desafíos y las propuestas de toda sociedad en rápida evolución tal nuestra europea.
De aquí que las Organizaciones desprovistas de lucro (OsL) que canalizan tales corrientes – justicia social, igualdad de género, pacifismo, ecologismo, etc.- ejercen una función también imprescindible.
Tales OSL no tienen por qué ser contrarias pero tampoco dejarse ser abducidas por los partidos políticos. Tampoco por las empresas de lucro (OcL), siempre dispuestas a disfrazarse de altruismo meramente publicitario.
La Unión Europea no nace de simples decisiones políticas si no que encontró su base desde 1945 en un ansia popular de Paz entre los Estados que la integran. OsL, tales la Unión Europea de Federalistas, el Consejo de Comunas y Regiones de Europa, la Asociación de enseñantes europeos, etc. reclamaban Europa. Desde 1948 se fundieron el Movimiento Europeo Internacional (MEI) que desde entonces y sin tregua trabaja por la construcción europea.
Sin esa aportación, el egoísmo nacional y la inercia gubernamental habrían neutralizado la construcción europea.
¿Reflexionar sobre el papel del ciudadano activo fortalece el sentimiento de adhesión al proyecto europeo?
No hay ciudadano si no hay participación en la cosa pública, bien mediante el sufragio activo y pasivo para el ejercicio del poder y la presencia de la oposición, bien para una acción extrapartidaria que haga llegar a los representantes políticos los verdaderos sentimientos pretensiones por parte de la sociedad.
No hay Cives sin Civitas ni Civitas sin Cives.
El Cives es consciente hoy de la insuficiencia de las fórmulas estatales, inclusive continentales, para responder a los desafíos planetarios. De aquí que sea unívoca la voluntad de una Europa unida como escalafón a una gobernanza mundial. Las encuestas lo dicen.
¿Qué ámbito de acción trabajará la organización a la que representa en las Jornadas Cívicas Europeas 2010?
El CFEME ha optado por el instrumento que mejor pueda canalizar hoy en día la participación ciudadana europea en el decisionismo político de la Unión. El art. 11.4 del Tratado de la Unión Europea (TUE) puesto en vigor por el Tratado de Lisboa, posibilita que un millón de ciudadanos de la Unión tomen la iniciativa de invitar a la Comisión europea para que ésta en el marco de sus atribuciones presente propuestas de actos jurídicos de la Unión (es decir, normas europeas) conformes con los fines de la UE (paz, valores bienestar, espacio de libertad, seguridad y justicia, mercado interior, cohesión social, contribución al desarrollo sostenible del planeta, protección de los Derechos Humanos, progresos científico y técnico, respeto al Derecho Internacional, arts. 1 y 2 TUE).
La presidencia española de 2010 propone desarrollar esta iniciativa popular europea (IPE). Comisión presentó un libro verde y Parlamento prepara una resolución. Nuestra ocasión es única para hacer de la IPE algo viable y propiciar alguna manifestación de la misma.
Procede regular sus modalidades (nº de Estados representados por dichos ciudadanos, capacidad y autenticidad de firma, temática, duración de la convocatoria, receptividad por la Comisión, etc.).
Y sería ocasión de elegir un tema concreto –seguridad antiterrorista y antipiratería, regulación bancaria, energía nuclear, represión de violencia de género, discriminación del consumo de sustancias tóxicas y tantísimos otros temas que acucian hoy a los europeos.
¿Qué conclusiones desearía que surgieran de este documento?
La propia de cada uno de los Talleres, la de nuestro arriba queda transcrita, y en general una aportación a tiempo a la Presidencia Semestral Española de la Unión Europea, porque del cariz, bien tecnocrático y obtuso del Funcionamiento de la Unión, bien abierto y sensible a las aspiraciones de los ciudadanos, se van a deducir las siguientes presidencias conforme al nuevo régimen del Tratado de Lisboa y, en general, el de curso de la UE.
























